RESEÑA
LUZ ENTRE SOMBRAS: LOGROS DE BOLIVIA EN SU CAMINO AL BICENTENARIO
Por: Paola Marcia Gutierrez Aliaga – Unidad de Investigación y Políticas Municipales
Este libro, elaborado por la Universidad Privada Boliviana (UPB), es un valioso aporte para el Bicentenario de Bolivia. A diferencia de lo que puede esperarse, no manifiesta una lectura celebratoria o derrotista, sino que más bien muestra las características estructurales del contexto local nacional reconociendo crisis y amenazas, pero también capacidades, innovaciones, y talentos construidos en décadas recientes. Bajo estas características, el Bicentenario aparece como una oportunidad para medir cuánto de los ideales fundacionales como la dignidad, bienestar, y la justicia, se han concretado, y cuánto sigue pendiente, por ejemplo, en pobreza y vulnerabilidad.
Esta lectura organiza las exploraciones de cada capítulo en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) principalmente pobreza (ODS 1), planificación familiar como parte de la salud y bienestar (ODS 3), educación abordada desde la movilidad social educativa (ODS 4), el patrimonio como parte del desarrollo económico (ODS 8), la condición de las ciudades (ODS 11), y las alianzas para lograr objetivos desde la política exterior y la cooperación (ODS 17). Además, incluye una serie de récords y reconocimientos tanto en la cultura como la ciencia que aportan como micro evidencias del potencial simbólico del país.
Estas exploraciones muestran que Bolivia ha producido logros medibles (reducción de la pobreza, avances en equidad de género, etc.) y logros estratégicos o simbólicos (reconocimiento gastronómico, diplomacia, etc.), y que su continuidad depende de capacidades estatales, estabilidad, sostenibilidad fiscal, institucionalidad, pero sobre todo estrategias a largo plazo.
El primer capítulo: “Pobreza en Bolivia: Logros y desafíos en perspectiva monetaria y multidimensional”, inicialmente resalta las diferencias y articulaciones entre la pobreza monetaria y multidimensional como dos cuestiones complementarias reconocidas por la Agenda 2030 y el planteamiento de los ODS. Respecto a la evidencia expuesta, muestra fuertes reducciones, es decir, la caída de la pobreza extrema y la reducción del Índice de Pobreza Multidimensional a nivel global, destacando el desempeño frente al promedio regional.
Esto se explica a partir del crecimiento económico conjuntamente a la política social aplicada en el país (Bonos como Juancito Pinto, Juana Azurduy, Renta Dignidad). Sin embargo, este capítulo advierte que existe un alto grado de vulnerabilidad ante la dependencia de hidrocarburos, déficit fiscal y rigidez en el gasto público. Resalta también que la combinación del crecimiento sostenido con las políticas sociales integrales puede reducir la pobreza en ambos enfoques inicialmente explicados, pero la sostenibilidad está amenazada por la fragilidad fiscal y la vulnerabilidad estructural de fondo, lo que obliga a pensar el Bicentenario como celebración, pero con una agenda de tareas pendientes.
El capítulo 2 “Revolución gastronómica en Bolivia: el food design como estrategia para el crecimiento económico” plantea la gastronomía como un factor importante y estratégico para la identidad con alto potencial de proyección internacional a través del food design, donde se integra cultura, innovación y economía. Muestra como iniciativas entorno a la práctica gastronómica aparecen como plataformas de formación, por ejemplo, Gustu y Manq’a, que permitieron la democratización de la educación gastronómica y la articulación de una narrativa que se basa en los saberes ancestrales y las técnicas contemporáneas en las artes culinarias.
La experiencia de estas instituciones demuestra que la gastronomía con base en esos componentes, tienen un peso económico significativo, pero que no se libran de algunos obstáculos como la ausencia de políticas públicas, exclusión social, educación del público y la vulnerabilidad ambiental. Este capítulo concluye en que es importante consolidar la revolución gastronómica, lo que requiere de visión a largo plazo y una articulación multisectorial donde el Estado pueda asumir este rol sin sofocar la creatividad, la inclusión de mujeres y pueblos indígenas, además de la diplomacia gastronómica con circuitos internacionales; de esta manera fortalecer la gastronomía como un vehículo de justicia social y sostenibilidad, no de reproducción de desigualdades.
El tercer capítulo “Educación en planificación familiar en Bolivia: Pilar para la reducción de la mortalidad materna e infantil y el desarrollo sostenible” describe a Bolivia como un referente a regional en salud sexual y reproductiva por reformas, esfuerzos institucionales y compromiso social, vinculando avances al Bicentenario como horizonte de justicia y sostenibilidad.
Se muestra la expansión de acceso equitativo a anticonceptivos modernos y educación integral en sexualidad, con mejoras cuantificables en uso de métodos anticonceptivos. Sin embargo, aún existen brechas sobre todo en el área rural, así como estigmas culturales y necesidad de capacitación continua. También destaca que género e interculturalidad son condiciones que definen calidad y equidad en las brechas persistentes. Esto apunta a que deben cerrarse las brechas territoriales y culturales para lograr sostenibilidad en este aspecto, proteger marcos normativos y garantizar en financiamiento estable. Este capítulo recomienda medidas como la institucionalización de mecanismos logísticos para anticonceptivos y fortalecer las capacidades del personal de salud y la gobernanza participativa.
El cuarto capítulo de “Movilidad Social Educativa en Bolivia: 1997-2021” muestra que la educación en Bolivia logró grandes avances en la movilidad social a través de la educación alcanzando niveles históricos antes de la pandemia. Esto señala que el sistema educativo, durante este periodo, funcionó como un motor de ascenso social, aportando a la reducción de la desigualdad de oportunidades, aunque con el riesgo de retrocesos por shocks recientes.
Respecto a esto, señala que la pandemia tuvo un impacto fuerte y puso en riesgo los logros alcanzados en movilidad social educativa, una evidencia es la caída del Índice de Movilidad Social Educativa en el 2021, debido a que los efectos de la pandemia no fueron homogéneos, es decir, afectaron de manera desigual a distintos grupos poblacionales, ya sea por los periodos interrumpidos en la educación durante el 2020, la transición forzada a modalidades en línea y las brechas de acceso y continuidad.
Otro dato importante recuerda que, especialmente para jóvenes entre 20 y 25 años, los ingresos del hogar y la educación de los padres siguen influyendo en la trayectoria educativa, por tanto, un shock con la pandemia puede operar también como choque de ingresos/ condiciones de vida, afectando continuidad o decisiones educativas de manera desigual.
El capítulo concluye con un doble mensaje, donde se reconoce el logro de la movilidad educativa pero aún muestra fragilidad ante shocks, lo que demanda políticas de recuperación y protección de trayectorias educativas para no perder el “piso” alcanzado antes de la pandemia.
El capítulo 5 “Avances hacia la igualdad de género en Bolivia: Logros excepcionales y retos pendientes” destaca la paridad de género en espacios políticos como avance institucional relevante, siendo que estos avances son poco comunes en el mundo dentro del ámbito político. Estos avances son un “circulo virtuoso” donde existen repercusiones positivas en la participación política, la educación y la salud reproductiva, ya que se refuerzan mutuamente.
Este capitulo sostiene a la vez que ese logro está en riesgo si se confunde igualdad legal con igualdad real, ya que persisten resistencias culturales, brechas interseccionales, violencia estructural y precarización económica que pueden erosionar el camino construido, por lo que el Bicentenario debería orientar este camino hacia una igualdad sustantiva e integral tanto en el territorio como en las políticas públicas.
En el capítulo 6 “Patrimonio cultural boliviano, patrimonio cultural mundial” argumenta que el reconocimiento del patrimonio cultural boliviano como Patrimonio Mundial de la UNESCO no es solo un honor simbólico. Al adquirir este reconocimiento, el patrimonio se convierte en un activo estratégico del país, eleva el prestigio y la visibilidad internacional, puede impulsar turismo cultural sostenible con beneficios económicos locales, lo que obliga a implementar medidas mas rigurosas de protección y conservación (con potencial técnico y financiero externo), además de fortalecer el orgullo nacional y el sentido de pertenencia.
Para lograrlo, se propone fortalecer la legislación, planes de gestión sostenibles con comunidades, inversión constante en conservación, investigación y documentación con tecnologías, educación patrimonial, turismo responsable y estrategia nacional proactiva de nominación/cooperación internacional.
El capítulo 7 “Accesibilidad urbana hecha a mano: El modelo boliviano de ciudades cercanas” propone que Bolivia puede leer su urbanización marcada por la informalidad, no solo como un déficit, sino también como el mecanismo histórico mediante el cual gran parte de la población logró proximidad cotidiana a servicios a través de estrategias populares de localización de actividades. Para sostener esa afirmación, el capítulo traslada el debate de “la ciudad de 15 minutos” al Sur Global y lo prueban empíricamente con un estudio en las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, donde se clasifican servicios esenciales como salud, educación, recreación, servicios públicos transporte finanzas etc, evaluando distancias y tiempos caminables. En este análisis se muestra que, en las tres ciudades, más del 90% de la población accede a servicios clave en menos de 15 minutos a pie, y los promedios de acceso suelen ser muy inferiores, cercanos a lo que el capítulo propone como “ciudad de pocos minutos”.
De esta manera, se propone algo importante para la discusión urbana del Bicentenario: dejar de tratar la informalidad únicamente como “déficit” y empezar a leerla también como infraestructura social y económica, lo que ha permitido el acceso cotidiano a servicios, aun cuando el Estado no pudo planificar ni proveer a la misma velocidad.
El capítulo 8 Política exterior boliviana y “Diplomacia de los Pueblos”: logros históricos y desafíos presentes señala que desde el retorno democrático en Bolivia (1982 al presente), la política exterior boliviana ha buscado construir un perfil propio, donde se combina la soberanía, integración regional y multilateralismo. Adicionalmente la llamada “Diplomacia de los pueblos” expresa un enclave en esa búsqueda, introduciendo propuestas innovadoras que marcaron la imagen internacional del país, pero su sostenibilidad ha estado limitada por defectos, contradicciones, riesgos y prácticas negativas. En este sentido, el capítulo plantea que la clave hacia adelante es coherencia entre principios y acciones, fortalecimiento institucional y continuidad de una diplomacia profesional.
Para esto, el capítulo identifica reconocimiento internacional en temas como derechos humanos, agua, ambiente y patrimonio cultural y la búsqueda de soberanía, integración regional y multilateralismo a través de foros internacionales donde en algún momento se impulsó la agenda de derechos de los pueblos indígenas, el liderazgo en el reconocimiento del agua y saneamiento como derecho humano en el 2010, la proyección ambiental mediante la narrativa de la Madre Tierra, la defensa de la hoja de coca como patrimonio cultural en el marco normativo internacional. A su vez, el capítulo también subraya tensiones y límites cuando el discurso no se acompaña de coherencia interna como evidencia con algunas controversias como el TIPNIS; y cuando la estrategia depende de coyunturas políticas, por lo que plantea la necesidad de continuidad institucional y diplomacia profesional para sostener resultados.
En la integridad del libro compuesto por estos 8 capítulos, el Bicentenario se muestra como una evaluación de capacidades estatales y sociales donde el logro no es solo un indicador, sino una capacidad histórica donde se busca sostener avances y esto requiere estabilidad fiscal, institucional, continuidad de políticas y estrategias de largo plazo.
Además, muestra una lectura del desarrollo con evidencia tanto material y simbólica; los capítulos vinculados con los ODS muestran logros que son medibles a través de ellos, como la pobreza, planificación familiar, educación o género, además de logros estratégicos como la gastronomía, patrimonio, ciudad cercana y reputación internacional. La combinación de ambas es fundamental para pensar un proyecto nacional que combina el bienestar, la identidad y la proyección hacia el futuro.
Sin embargo, también se enfatiza la fragilidad de los logros como un hilo conductor. En pobreza aparece la vulnerabilidad ante choques y la amenaza fiscal. En planificación familiar, las brechas territoriales/culturales y el financiamiento. En diplomacia, la dependencia de coyunturas internas y falta de estrategia sostenida. En las ciudades, la necesidad de institucionalidad, datos y financiamiento. Para esto, a lo largo de los capítulos se orienta una agenda que aborda propuestas y reflexiones que coadyuvan a la sostenibilidad en los resultados logrados a lo largo del Bicentenario, como proteger lo social con sostenibilidad fiscal, convertir la creatividad y el patrimonio en desarrollo inclusivo y sostenible, repensar la ciudad y la planificación desde prácticas reales, incluida la informalidad, con datos de gobernanza y financiamiento redistributivo, además de estabilizar la política exterior con visión de Estado.
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente una posición del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.
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