LA PAZ, ¿UNA CIUDAD RESILIENTE?
Por: Patricia Isabel Jiménez Marini – Unidad de Análisis de Políticas
Para iniciar el presente análisis debemos conocer primeramente que entendemos por una ciudad resiliente.
La Real Academia Española (RAE) define a la resiliencia como: “la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro”. Si se lleva esta definición al contexto urbanístico, una ciudad resiliente es aquella que evalúa, planea y actúa para preparar y responder a eventos, fenómenos y contingencias de origen natural o humano.
La resiliencia es un concepto que, aplicado a las ciudades, consiste en que éstas tengan la capacidad para prepararse, resistir, recuperarse frente a una crisis, superar eventos desfavorables gracias a su fortaleza y capacidad de adaptación.
La revista Earthgonomic (octubre 2020) señala debido a que, actualmente, el 50% de la población vive en ciudades, y, según datos de la ONU, está previsto que esta cifra aumentará al 70% en 2050, el concepto de resiliencia ha ganado más prominencia en las agendas internacionales de desarrollo. Así es como surge la necesidad de generar herramientas y planteamientos que aumenten la capacidad de gobiernos y ciudadanos para afrontar los desafíos que se presenten.
ONU HABITAT en su documento de Resiliencia Urbana define que una ciudad resiliente es aquella que evalúa, planea y actúa para preparar y responder a todo tipo de obstáculos, ya sean repentinos o lentos de origen, esperados o inesperados. De esta forma, las ciudades están mejor preparadas para proteger y mejorar la vida de sus habitantes, para asegurar avances en el desarrollo, para fomentar un entorno en el cual se pueda invertir, y promover el cambio positivo.
La ONU en 2018, en el marco del mes urbano, se centró en fomentar la construcción de ciudades resilientes y promover medidas que garanticen el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 11 para la Agenda 2030: ciudades y comunidades sostenibles.
En ese entendido, una ciudad resiliente debe tener la capacidad de salir adelante, enfrentar el cambio climático, contaminación, desastres naturales, falta de recursos, cambios tecnológicos, conflictos sociales, entre otros. Por tanto, una ciudad resiliente también debe tener la capacidad de planificar la prevención de cualquier tipo de obstáculos para proteger y mejorar la vida de sus ciudadanos, promover la inversión y el desarrollo, en el marco de un cambio positivo.
Ahora bien, la ciudad de La Paz en su condición de sede de gobierno, sus condiciones geográficas, condiciones climatológicas, los casi diarios conflictos sociales entre los que se tiene marchas, bloqueos, paros, el congestionamiento vehicular, la contaminación existente, el creciente asentamiento ilegal, considerable comercio informal, ¿puede considerarse como una ciudad resiliente? Indiscutiblemente sí, La Paz es una ciudad que a diario enfrenta tensiones significativas y demuestra su capacidad de hacer frente a todas las condiciones adversas
Por lo tanto, La Paz tiene el continuo desafío de promover la resiliencia por el Bien Común en una La Paz en Paz, reduciendo riesgos y aumentando sus capacidades, disminuyendo cualquier fragilidad para implementar soluciones efectivas y realizando una gestión coordinada con actores fundamentales, sin olvidar que, a través de la promoción de mecanismos de encuentro, diálogo, deliberación y consenso se generan espacios de participación de la población, sus organizaciones e instituciones.
Referencias bibliográficas
ONU HABITAT. Resiliencia Urbana.
Revista Earthgonomic (octubre 2020)
Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan necesariamente una posición del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz
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