La Paz 5 de noviembre 2026.- “La Paz se eleva” resume los primeros seis meses de una gestión que comenzó enfrentando importantes dificultades financieras, administrativas y operativas, además de una situación económica adversa y más de 50 días de bloqueos que afectaron la actividad de la ciudad.
El informe no plantea que todos los problemas hayan sido resueltos. Por el contrario, muestra el punto de partida, identifica los desafíos que todavía permanecen y presenta las primeras acciones desarrolladas para recuperar la capacidad del Gobierno Municipal.
La idea que atraviesa todo el documento es sencilla: para elevar La Paz, primero había que reconstruir sus bases.
Durante esta primera etapa, el Gobierno Municipal concentró esfuerzos en ordenar las cuentas, recuperar capacidad operativa, fortalecer mecanismos de control, sostener servicios esenciales, volver a los barrios, modernizar procedimientos y construir una nueva organización orientada a resultados.
El objetivo de esta reconstrucción trasciende la recuperación institucional. Responde a una visión mayor: transformar La Paz en la mejor ciudad para vivir de Bolivia.
PRIMERO HABÍA QUE DETENER EL DETERIORO
El diagnóstico inicial mostró la magnitud del desafío.
El Gobierno Municipal recibió una institución con una deuda reportada de Bs 1.072,46 millones, mientras cinco servicios municipales —residuos, salud, alumbrado público, PumaKatari y campos deportivos— registraban un déficit conjunto de Bs 484,8 millones. A ello se sumaba una mora tributaria vinculada a 682.750 procesos por aproximadamente Bs 3.168,71 millones.
Detrás de esas cifras había una consecuencia concreta para la ciudadanía: menos capacidad para invertir, atender las necesidades de los barrios y garantizar servicios de calidad.
Por ello, una de las primeras tareas fue comenzar a ordenar las prioridades económicas, revisar obligaciones, cuidar el gasto, buscar mecanismos para recuperar ingresos y evaluar la situación de las empresas y entidades municipales.
El desafío no era simplemente equilibrar cuentas. Era recuperar la capacidad de la Alcaldía para responder a la ciudad.
53 DÍAS DE BLOQUEOS: LA CIUDAD NO PODÍA DETENERSE
A las dificultades recibidas se sumó una situación extraordinaria: durante 53 días, los bloqueos afectaron el abastecimiento de alimentos, el transporte, la actividad económica y la prestación de servicios municipales.
La Alcaldía desplegó acciones para acompañar a la población durante la emergencia. Entre ellas, distribuyó 14 toneladas de pollo a precio solidario, beneficiando a alrededor de 16.000 familias; realizó controles en mercados, impulsó ferias del productor al consumidor y sostuvo servicios esenciales.
Además, 239 personas recibieron alojamiento, alimentación y atención médica en la Terminal de Buses.
La premisa fue clara: cuando la ciudad necesitó ayuda, la Alcaldía tenía que estar presente.
EL PUMAKATARI NO SE DETUVO
Otro de los impactos económicos estuvo relacionado con el combustible.
El incremento del precio del diésel golpeó directamente los costos de operación del transporte municipal. El informe registra un impacto económico de aproximadamente Bs 90 millones y un incremento del 83% en los costos del transporte municipal.
Frente a este escenario, se adoptaron medidas de ajuste y priorización para mantener el servicio y evitar que toda la presión económica terminara trasladándose a los usuarios.
La continuidad del PumaKatari fue entendida como algo más que mantener buses circulando: significó preservar un servicio cotidiano que conecta barrios, facilita el acceso al trabajo, la educación y otros servicios, y forma parte de la vida diaria de miles de paceños.
FRENTE A LA CRISIS DE LA BASURA, SALIMOS A RECUPERAR LA CIUDAD
Durante estos primeros meses, La Paz también enfrentó una de sus situaciones más delicadas: la interrupción del recojo de residuos durante 13 días, que generó una emergencia sanitaria y ambiental.
La respuesta municipal movilizó cuadrillas y trabajadores para retirar más de mil toneladas de residuos de calles y espacios públicos.
También se puso en marcha la Operación Escoba, movilizando a trabajadores municipales y vecinos de los nueve macrodistritos.
La emergencia dejó una enseñanza fundamental: la limpieza urbana no puede depender únicamente de reaccionar frente a las crisis. La ciudad necesita construir un sistema más moderno, eficiente y sostenible de gestión de residuos.
Por eso, la reconstrucción también significa transformar la manera en que La Paz enfrenta uno de sus servicios esenciales.
TRANSPARENCIA: LOS RECURSOS DE LOS PACEÑOS SE CUIDAN
Reconstruir la Alcaldía también significó fortalecer los mecanismos de control.
Durante los primeros meses se impulsaron 55 auditorías, de las cuales 11 fueron reportadas como concluidas y 44 permanecían en proceso al momento del corte del informe.
En cinco casos se identificaron posibles daños económicos por aproximadamente Bs 27,68 millones, sujetos a los procedimientos correspondientes para determinar responsabilidades.
También se restableció el funcionamiento de la Autoridad Sumariante, que llevaba cinco meses sin nombramiento, y se fortalecieron procedimientos administrativos de control.
La línea institucional es que la transparencia no puede reducirse a una declaración. Debe significar investigar, documentar, controlar, establecer responsabilidades cuando corresponda y proteger cada boliviano que pertenece a los paceños.
VOLVIMOS A LOS BARRIOS
La reconstrucción también debía sentirse fuera de las oficinas municipales.
Durante los primeros seis meses comenzó a recuperarse la presencia de la Alcaldía en territorio mediante inspecciones, coordinación con organizaciones vecinales y atención de necesidades concretas.
El sistema de seguimiento municipal registra 626 tareas vinculadas a 115 inspecciones, visitas o instrucciones, además de intervenciones relacionadas con mantenimiento vial, bacheo, recuperación de espacios públicos y servicios municipales.
El principio es sencillo: la ciudad no se conoce solamente desde un escritorio. Hay que caminarla, escucharla y trabajar en ella.
Volver a los barrios significa volver a escuchar. Pero, sobre todo, significa convertir esa escucha en respuestas que las personas puedan ver y sentir.
RECUPERAR LAS CALLES PARA ELEVAR LA CIUDAD
Uno de los problemas más visibles de La Paz es el deterioro vial.
En los primeros seis meses, EMAVÍAS reportó la intervención de 13.403,62 metros cuadrados de vías urbanas, mediante trabajos de bacheo, recapeo y asfaltado distribuidos en los siete macrodistritos urbanos.
La recuperación vial representa mucho más que tapar un hueco. Significa mejorar la circulación, reducir dificultades para el transporte público y privado y comenzar a recuperar una infraestructura esencial para el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
El desafío sigue siendo enorme. Precisamente por eso, la recuperación de las calles forma parte de una estrategia que debe pasar de intervenciones puntuales a un esfuerzo sostenido de reconstrucción vial.
Cada calle que recuperamos es un paso más hacia arriba.
UNA NUEVA ALCALDÍA PARA UNA NUEVA ETAPA
La reconstrucción no consiste solamente en ejecutar obras.
También requiere transformar la manera en que funciona el Gobierno Municipal.
La nueva organización articula nueve secretarías municipales, nueve subalcaldías, seis unidades desconcentradas y seis empresas y entidades descentralizadas, con el propósito de ordenar responsabilidades, mejorar la coordinación y orientar el trabajo hacia resultados.
No se trata simplemente de cambiar un organigrama.
Se trata de construir una Alcaldía capaz de hacer, resolver y transformar.
La nueva estructura busca que las decisiones puedan convertirse en acciones, que cada tarea tenga responsables, que exista seguimiento y que las prioridades municipales lleguen efectivamente a los barrios.
La organización municipal tiene ahora un propósito mayor: elevar la capacidad de gestión para elevar la calidad de vida de los paceños.
DE ADMINISTRAR TRÁMITES A GESTIONAR RESULTADOS
La modernización institucional también comenzó a incorporar herramientas de seguimiento.
El informe registra 215 órdenes de Gabinete, 626 tareas asociadas a inspecciones, 154 proyectos estratégicos y 616 actividades del Plan 30-60-100, correspondientes a distintos instrumentos de gestión que permiten conocer qué está haciendo cada unidad, qué dificultades enfrenta y qué decisiones necesita para avanzar.
Además, se desarrollaron plataformas digitales de seguimiento para inspecciones, tareas y proyectos estratégicos.
El objetivo es avanzar desde una administración que simplemente registra requerimientos hacia otra que pueda medir avances, detectar retrasos y exigir resultados.
Porque modernizar la Alcaldía no significa únicamente incorporar tecnología.
Significa utilizarla para facilitar la vida de las personas, reducir demoras, transparentar la gestión y responder mejor.
NO VINIMOS A ADMINISTRAR LAS DIFICULTADES; VINIMOS A TRANSFORMAR LA PAZ
Seis meses después, las dificultades no han desaparecido.
Persisten problemas que necesitan soluciones, servicios que requieren fortalecimiento y capacidades institucionales que todavía deben recuperarse.
Pero la ciudad tampoco permaneció inmóvil.
La Alcaldía atendió emergencias, sostuvo servicios, defendió recursos municipales, enfrentó una crisis sanitaria, fortaleció mecanismos de control, volvió a los barrios y comenzó a reconstruir sus capacidades institucionales.
Esa primera etapa permite plantear ahora un desafío diferente.
Primero había que detener el deterioro. Después, reconstruir. Ahora debemos comenzar a elevarnos.
LA PAZ SE ELEVA
“La Paz se eleva” no es solamente el nombre del informe de seis meses.
Resume una visión de ciudad.
Elevar La Paz significa elevar la calidad de sus servicios.
Elevar La Paz significa recuperar sus calles y espacios públicos.
Significa cuidar sus laderas y sus ríos.
Significa construir una ciudad más segura.
Significa modernizar el transporte y conectar mejor sus barrios.
Significa aprovechar la tecnología para facilitar la vida de las personas.
Significa generar oportunidades para productores, comerciantes, emprendedores y jóvenes.
Significa proteger el patrimonio, potenciar el turismo y recuperar el protagonismo económico de la ciudad.
Significa construir una ciudad más verde, moderna, ordenada, conectada y preparada para el futuro.
Pero, sobre todo, La Paz se eleva cuando se eleva su gente.
Cuando un joven encuentra oportunidades en su ciudad.
Cuando una familia recibe mejores servicios.
Cuando un comerciante puede trabajar y realizar sus trámites sin obstáculos innecesarios.
Cuando un vecino vuelve a disfrutar de su barrio.
Cuando las personas sienten que sus impuestos se convierten en servicios, obras y resultados.
Cuando los paceños vuelven a mirar su ciudad con orgullo y esperanza.
30 PROYECTOS PARA CONCENTRAR LA TRANSFORMACIÓN
La siguiente etapa no parte de cero.
El informe proyecta una cartera de 30 proyectos para concentrar la transformación de La Paz, articulados alrededor de grandes necesidades de la ciudad.
Entre ellos aparecen iniciativas como La Paz No Se Cae, Laderas Cuidadas, Agua para la Vida, Zona Escolar Segura, Basura Cero/EMGIRAR, La Paz Sin Baches, Municipio Sin Filas, Salud Digital, Movilidad Integrada, PumaKatari, Una Sola Tarjeta, Plan Vial La Paz, La Paz Solar, La Paz Inteligente y Turismo de Altura, entre otros.
Son proyectos que apuntan a una misma dirección: proteger, hacer funcionar, conectar, cuidar, vivir y proyectar una nueva ciudad.
La recuperación de estos primeros seis meses, por tanto, no constituye el punto de llegada.
Es la plataforma desde la cual comienza el ascenso.
LA META: LA MEJOR CIUDAD PARA VIVIR DE BOLIVIA
La visión que articula esta nueva etapa es concreta: hacer de La Paz la mejor ciudad para vivir de Bolivia y avanzar hacia una ciudad modelo para Latinoamérica.
Eso significa colocar la vida de las personas en el centro de cada decisión.
Una ciudad donde las personas puedan vivir seguras, acceder a mejores servicios, encontrar oportunidades y desarrollar sus proyectos de vida.
Una La Paz que cuide a su gente, proteja su entorno, recupere sus barrios, modernice sus servicios y se prepare para el futuro.
Una ciudad más eficiente y transparente; vital; inteligente; productiva; de cuidados y derechos; cultural y artística; planificada y habitable; conectada y verde.
La nueva organización municipal, los sistemas de seguimiento, la recuperación de servicios, el trabajo territorial y los proyectos estratégicos responden a ese mismo propósito.
No se trata de transformar una estructura administrativa por sí misma.
Se trata de elevar la capacidad de la Alcaldía para elevar la ciudad.
LOS RESULTADOS DEBEN VERSE, SENTIRSE Y COMPROBARSE
El informe también reconoce que transformar La Paz requerirá tiempo, continuidad y capacidad para corregir aquello que no funcione.
La gestión no plantea que todos los problemas hayan sido solucionados en seis meses.
El compromiso es diferente: establecer prioridades, actuar, medir resultados, rendir cuentas y avanzar de manera sostenida.
Porque la confianza no se exige.
La confianza se construye.
Se construye cuando los recursos se administran responsablemente.
Cuando los servicios funcionan.
Cuando los proyectos avanzan.
Cuando los barrios reciben respuestas.
Cuando la ciudadanía puede comprobar lo realizado.
Y cuando el Gobierno Municipal también reconoce lo que todavía falta por hacer.
El verdadero indicador de la transformación no será solamente lo que anuncie la Alcaldía, sino aquello que las paceñas y los paceños puedan ver, sentir y experimentar en su vida cotidiana.
La Paz todavía tiene enormes desafíos por delante.
Pero también tiene una enorme fortaleza: su gente.
Por eso, elevar La Paz no puede ser únicamente una tarea del Gobierno Municipal. Necesita de vecinos, jóvenes, comerciantes, productores, empresarios, profesionales, artistas, organizaciones sociales y de todos aquellos que cada día construyen la ciudad.
La estamos reconstruyendo para elevarla.
Cada calle recuperada, cada servicio mejorado, cada trámite simplificado, cada espacio público renovado, cada oportunidad generada y cada problema resuelto representa un paso hacia arriba.
Después de seis meses, comienza una nueva etapa.
De recuperar a transformar. De reconstruir a elevar. De enfrentar los problemas a construir el futuro.

La meta está definida:
hacer de La Paz la mejor ciudad para vivir de Bolivia.
La Paz se eleva.



