La donación de aproximadamente 200 kilos de alimentos, gestionada a través de la Comisión de Corredor Humanitario y Abastecimiento, beneficiará al Albergue del Bicentenario Bolivia Solidaria de Mallasa.
La Paz, junio de 2026. En medio de tiempos difíciles, los gestos de solidaridad demuestran que la esperanza y la empatía siguen uniendo a los bolivianos.
Gracias al trabajo impulsado por la Comisión de Corredor Humanitario y Abastecimiento, conformada en la Asamblea de la Paceñidad a iniciativa del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP), y a las gestiones conjuntas con la APDH Zona Sur-Palca, comunarios de la Subcentral Jupapina de la Federación Única Departamental de Trabajadores Campesinos “Tupac Katari” realizaron una donación de aproximadamente 200 kilos de alimentos entre verduras, hortalizas, tomate, choclo y otros productos frescos.
La ayuda fue destinada al Albergue del Bicentenario Bolivia Solidaria de Mallasa, hogar que brinda protección y cuidado a más de treinta niñas y niños que han sido víctimas de violencia y que hoy encuentran en este espacio una oportunidad para reconstruir sus vidas.
Más allá de los alimentos entregados, la donación representa un mensaje de profundo compromiso humano. Cada producto donado simboliza el apoyo de familias y productores que decidieron extender su mano a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, demostrando que la solidaridad puede tender puentes incluso en los momentos más complejos.





Esta acción refleja el espíritu de colaboración que nació en la Asamblea de la Paceñidad, donde distintos sectores decidieron priorizar el diálogo, el entendimiento y el bienestar colectivo por encima de las diferencias.
La entrega también deja una lección valiosa: los conflictos entre hermanos bolivianos solo pueden resolverse a través de la tolerancia, el respeto y la búsqueda de consensos. La donación realizada por los comunarios de Jupapina demuestra que, cuando prevalece la empatía, es posible construir puentes de entendimiento y apoyo mutuo que beneficien a quienes más lo necesitan.
La solidaridad no solo alimenta; también abraza, acompaña y devuelve la confianza en que juntos podemos construir una sociedad más humana, fraterna y comprometida con el bienestar de la niñez.



