Entre humos de especias y risas compartidas, la plaza se llenó de aromas que contaban historias de otros continentes, invitando a los paceños a un viaje sensorial sin salir de la ciudad.
AMUN / 04-10_25
Al mediodía de este sábado, la Plaza Tejada Sorzano se transformó en un banquete de aromas. El viento traía consigo el perfume del café recién molido de Colombia, se mezclaba con las especias picantes de la India y se enredaba con la fragancia de la paella española que, en cuestión de minutos, se agotó entre cucharadas de arroz dorado y mariscos.
Era la tercera vez que La Paz celebraba el encuentro cultural “Sabores del Mundo”, y esta vez, 17 países pusieron su mesa en el corazón de la ciudad.



El espacio estaba lleno. Familias enteras recorrían los puestos con curiosidad y hambre de descubrimiento; los niños miraban incrédulos los dulces de Ghana con chocolate intenso, mientras los adultos aguardaban con paciencia en las largas filas para probar las arepas venezolanas o un bocado de la cocina congolesa, condimentada con jengibre y especias de nombre impronunciable, pero de sabor inolvidable.
Los embajadores y sus familias se mezclaban con la multitud. La esposa del embajador de la India había cocinado con sus propias manos, y su mesa fue una de las más concurridas: allí la fila parecía no tener fin, como si cada persona buscara un pasaje instantáneo hacia el otro lado del mundo a través de un plato humeante.



La feria no era solo un festín para el paladar, también lo era para el espíritu. Desde el escenario, músicos y bailarines animaban la jornada: los acordes de la guitarra de Willy Claure y las danzas que vendrían más tarde prometían un cierre vibrante.
“La cultura nos une, la gastronomía nos hermana”, dijo uno de los representantes diplomáticos, y la frase flotó sobre el gentío como un brindis compartido. Las autoridades municipales recorrieron los stands, entre ellas la directora de Salud y Deportes, Fátima Verduguez, que confesó haber sido atraída por los olores antes que por los anuncios.
También estuvo Mercedes Butrón, esposa del alcalde Iván Arias, quien destacó que estos encuentros no solo alimentan, sino que también mueven la economía local. “Los olores son deliciosos, ya probaré”, dijo sonriente, mientras saludaba a las embajadas y restaurantes que hicieron posible la feria.



El secretario Municipal de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Erick Millares, llegó acompañado de su familia y no dudó en elegir a la arepa venezolana como su favorita. Por su parte, Gonzalo Barrientos, director de Gobernabilidad, recordó que estos espacios transmiten el mensaje de la “Paz en Paz”, donde el diálogo, la tolerancia y la cultura se convierten en ingredientes esenciales de la convivencia.
Los platos desaparecían con rapidez: las empanadas argentinas, las tortillas españolas, los postres de plátano maduro de Ghana y los guisos congoleses ya eran apenas un recuerdo a media tarde. Muchos stands colgaron el cartel de “vendido todo” antes de lo previsto, señal inequívoca de que la feria había superado las expectativas.
Un visitante, café en mano, resumió la experiencia: “Es muy bonito conocer otros sabores, otras culturas. Ojalá se repita más seguido”. Y es que, entre sorbos de café colombiano, mordiscos de pan árabe y bocados de sushi japonés, la feria se convirtió en un viaje sin pasaporte, una mesa tendida en la que el mundo entero cabía en un plato.
La tarde avanzaba, y con ella la certeza de que La Paz se había convertido, por unas horas, en un crisol de cocinas y culturas, donde la comida era pretexto y puente, y donde cada bocado servía para recordar que, al final, todos compartimos la misma mesa del mundo.
La entrada Entre café, paella y especias, La Paz se convierte en un banquete global se publicó primero en Agencia Municipal de Noticias.
