Alcalde Dockweiler rinde homenaje recordando 91 años del cese de hostilidades entre Bolivia y Paraguay con un mensaje de paz y unidad

La autoridad edil reflexionó que esa guerra quizás para algunos fue derrota, para otros fue victoria, pero no hay hostilidad en la que no ha habido derrota y pérdidas. No hay una guerra en la que se haya ganado al 100% y lo que principalmente se pierde son vidas humanas invaluables.

La Paz, 12 de junio d 2026.- Esta no es solo una fecha en el calendario cívico; es un recordatorio profundo de las cicatrices que deja la discordia y de la luz que nace cuando las armas callan. Al conmemorarse 91 años del cese de hostilidades entre Bolivia y Paraguay, el alcalde de La Paz, César Dockweiler, rindió un emotivo homenaje al pie del monumento al Soldado Desconocido, transformando el recuerdo de una tragedia histórica en un poderoso llamado a la unidad actual.

Reflexionó que la historia suele juzgar los conflictos bélicos en términos de vencedores y vencidos. Sin embargo, la perspectiva que hoy convoca va mucho más allá de las fronteras geopolíticas; sin ganadores absolutos.

En toda hostilidad, la pérdida es compartida, no existe una guerra donde se gane al 100% lo que realmente se destruye en el campo de batalla son vidas humanas invaluables, sueños truncados y familias rotas.

“La contienda del Chaco fue el resultado de factores externos que sembraron odio y rencor artificial entre dos pueblos destinados a ser hermanos”, afirmó la autoridad.

La realidad actual desmiente ese pasado de enemistad; Bolivia y Paraguay caminan de la mano, unidos por una agenda conjunta y un futuro compartido de desarrollo participativo.

La reflexión del alcalde trasciende las fronteras del tiempo y se instala en la Bolivia de hoy. Si hace casi un siglo dos naciones enemistadas lograron encontrar la paz, ¿por qué no podemos los bolivianos hallar un punto de encuentro hoy en día?, interrogó.

«Desde la ciudad Nuestra Señora de La Paz, el territorio donde históricamente los discordes encontraron concordia, se lanza un desafío al país: dejar de lado las diferencias estériles y sentarse en la mesa del diálogo», añadió

Aseveró que todos compartimos la misma condición humana, con ideas, pretensiones y objetivos distintos, pero válidos ya que la verdadera madurez de una sociedad no radica en la ausencia de diferencias, sino en la capacidad de gestionarlas sin herir al prójimo.

En su mensaje final hizo una invitación directa a la acción ciudadana y política. El instrumento para moldear el futuro no deben ser las armas, la confrontación ni la polarización, sino la palabra y la concertación.

“Para construir la patria que todos merecemos, es imperativo sanar las heridas abiertas y sustituir los muros del rencor por puentes de paz. Que este aniversario del cese de hostilidades sea el impulso para que, como bolivianos, logremos nuestro propio momento de paz y reconciliación”, complementó.

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